viernes 10 de junio de 2011

Hoy yo también soy Habiba.

Queridos amigos y amigas que seguís Atraviesa el Espejo,
no suelo esciribir entradas de este tipo, pero tengo que reconocer que el "caso Habiba" me ha llegado al alma y no quiero dejar de utilizar cualquier vía de expresión que esté en mi mano para dar a conocer no sólo este caso concreto, sino lo que representa, que es aún más grave.

Habiba es el nombre ficticio (inventado para proteger su intimidad) de una mujer de 22 años a la que han retirado la tutela de su bebé de 15 meses por negarse a destetarla y por una supuesta "falta de habilidades maternales". 

Ambas estaban acogidas en un centro de la Comunidad de Madrid para jovenes mamás sin recursos (conozco bien estos centros porque precisamente yo hice las prácticas de mi master en psicodiagnóstico en dos de ellos). 

Al parecer, la joven no cumplía adecuadamente las normas del centro y tenía conflictos con las educadoras, algunos de ellos relacionados con la insistencia de la madre en mantener la lactancia materna, a pesar de la presión de las educadoras para que destetara. (os recuerdo que la Organización Mundial de la Salud , UNICEF y la Asociación Española de Pediatría  recomiendan la lactancia materna -complementada con otros alimentos a partir de los seis meses- a demanda hasta al menos los dos años de edad). Estos conflictos derivaron en la valoración de la madre como carente de habilidades maternales y , todavía no puedo creer cómo, en la retirada de la tutela de su hija.

La separación entre ambas se realizó de forma abrupta hace más dediez días,  interrumpiendo no sólo la lactancia sino cualquier contacto entre ambas de la noche a la mañana y desvinculando drásticamente a la niña de su única figura de apego en este mundo.

Nada más ingresar a la pequeña en una institución para menores de la Comunidad, la madre fue expulsada del centro donde ambas habían residido y ahí es donde a través de diferentes conocidos, Habiba entró en contacto con la Fundación Raíces. 

A partir de ese momento la madre ha sido evaluada por diferentes profesionales (entre ellos la prestigiosa psiquiatra infantil Ibone Olza, a la que admiro)  que descartan cualquier patología, consumo de sustancias o circunstancia que la incapaciten para poder hacerse cargo de su hija.

Actualmente el caso está en manos de abogados y la madre ya tiene alojamiento, trabajo y manutención (todo gracias a diferentes iniciativas privadas y altruistas y especialmente a la Fundación Raíces, que está haciendo todo lo posible por que la situación se revierta) pero la niña permanece aún separada de su madre en dicha institución, en una situación de desamparo emocional desoladora y con un régimen de visitas de una hora a la semana (supuestamente para mantener la lactancia, lo que obviamente es imposible).

Como psicóloga que lleva más de quince años vinculada a la psicología infantil y la crianza (y autora como muchos sabéis de numerosos artículos, muchos de ellos publicados en prensa nacional) puedo asegurar que la forma y el contexto en el que se ha llevado a cabo dicha separación constituyen una grave agresión a la integridad psiquica y física de la menor y de su madre. 

Después de haber leído y releído tanto el argumentario de la madre como la incoherente y anónima carta de la Comunidad de Madrid al respecto (en la que , entre otras lindezas,se considera la lactancia a demanda como "caótica") considero que la retirada de la tutela es un flagrante atentado contra los derechos de ambas y un abuso de poder por parte de las instituciones que supuestamente deberían protegerlas.

Este caso es la punta del iceberg del maltrato institucional que sufren los más débiles en nuestra Comunidad, cuyos protocolos incumplen los más fundamentales derechos humanos.

Pero en el fondo hay más:
Me preocupan, me inquietan y me entristecen profundamente los niveles de desamparo a los que estamos expuestas las familias cuando nos enfrentamos a la institucionalización de los hechos más básicos: embarazo, parto, atención a las madres y padres que lo necesitan y atención a los bebés.

Me enfurece la impunidad con la que dichas instituciones, desde su poder, manipulan con indolente ligereza la vida de aquellos a quienes tienen a su cargo y a quienes tienen la obligación de amparar, cuidar, proteger y ayudar.

Tod@s somos Habiba porque tod@s, en mayor o menor medida, hemos sido víctimas de la deshumanización de las instituciones y de la dureza con la que nuestra sociedad en ocasiones juzga a las madres y padres que promovemos una crianza basada en el respeto, el sentido común y el apego. 

Es escalofriante que entre todos hayamos creado un sistema feroz y enloquecido (al que contribuimos con nuestros votos y nuestros impuestos) que nos ataca a nosotros mismos y pone en peligro los principales pilares de la naturaleza humana (el embarazo normal,el parto normal, la lactancia, el establecimiento y mantenimiento del vínculo padres-hijos, la crianza basada en unas sanas relaciones de apego).. ¿pero, cómo es posible? ¿en qué clase de mundo vivimos? 


¿Cómo se puede penalizar de este modo a una madre que pese a lo adverso de sus circunstancias personales, tiene la lucidez, la madurez y el coraje suficientes como para mantener una lactancia que, lejos de lo contrario,contribuye a afianzar sus competencias maternales y el vínculo con su hija? ¿Cómo es posible que se juzgue tan sesgadamente a una mujer que se encuentra en clara desventaja de poder frente a los que la juzgan, sin aportar juicios médicos o psiquiátricos que avalen tal despropósito? ¿Y como podemos permitir que tras las pertinentes denuncias y demostración de craso error por parte de la Comunidad, madre e hija no estén ya juntas?
¿Estamos todos locos o qué?

Frente a todo ello, miles de voces claman justicia y esa es, precisamente, la única oportunidad que tenemos de recuperar un poquito de nuestra dignidad humana. Por esa dignidad, yo también me manifiesto y os invito a hacerlo desde donde estéis.

Hoy yo también soy Habiba.

Violeta Alcocer.



11 comentarios:

Angel dijo...

Es indignante (y escalofriante) que en un estado "de derecho" se cometan atrocidades como ésta, y como dices tú, las que habrá debajo de la punta del Iceberg que no sabemos.Que separen a una niña de su madre, lo único que tiene de asidero al mundo, a la estabilidad, a la seguridad.. me pongo en el lugar de la niña y me agobio. Y me pongo en el lugar de la madre, y se me cae el alma a los pies. Gracias por hacer eco de esto, voy a moverlo un poco!

Carolina dijo...

por Dios!! No lo puedo creer!!
Cuanta maldad!! No podríamos publicar esta entrada en nuestros blogs??

flordejara dijo...

Las instituciones públicas se ceban con los más débiles, pero se ensañan de un modo especial con las mujeres.

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Creo que lo que esta madre necesita es apoyo y ayuda para ejercer su marentalidad. Si los informes de los profesionales abogan por el mantenimiento de la relación madre hija y no observan indicadores de desprotección en ésta, ¿por qué adoptar una medida contraria a las opiniones profesionales y que causa un daño a la madre pero sobre todo a la hija? Una separación solo está justificada para proteger a un menor de un maltrato/abandono, y siempre hay que apostar antes por la recuperación de las habilidades y competencias de los padres mediante programas institucionales de intervención socioeducativa con las familias. La separación es siempre, la última medida habida cuenta del daño que causa, máxime en esta edad. Creo -por lo que me cuenta Violeta; Violeta: confío en tu criterio profesional- que se está cometiendo una injusticia y desde aquí mi apoyo y deseo para que la niña retorne con Habbiba. Un cordial saludo para todos, José Luis

Mami Milka dijo...

Esta historia me rompe el corazon... me hago eco de tus palabras y mientras esten separadas, todas somos Habiba.

Anónimo dijo...

Yo también alzaría mi voz y me uniría a esta queja si realmente esto fuera cierto. Pero no me puedo creer que una psiquiatra (Ibone Olza), por muy prestigiosa que sea, tenga la capacidad sobrehumana de valorar a una mujer (que conoce dos días después de la retirada) como "una madre estupenda y con un vínculo sano con su hija" sin ver juntas a madre-hija. Denuncia lo que Habiba le verbaliza en su dolor ("me han quitado a la niña porque no la quería dejar de dar la teta") sin informarse antes de la evolución y desarrollo de Habiba e hija, y sin tener en cuenta el sufrimiento anterior de la niña. Me alegro por Habiba ya que según dicen le han proporcionado una vivienda y trabajo, pero no sé hasta qué punto este circo mediático las ayuda a las dos.

Violeta Alcocer dijo...

Buenos días "Anonimo",
comprendo perfectmaente tu inquietud, pues yo misma pensé lo mismo cuando tuve por primera vez conocimiento del caso.
Podría explicarlo yo, pero la propia Ibone Olza lo hace mejor (Ibone, con tu permiso):

"ALGUNAS ACLARACIONES
Mi relación con Fundación Raices es de cariño y profunda admiración por mi parte hacia la estupenda labor que hacen defendiendo derechos humanos de personas inmigrantes y especialmente de niños y chavales. Ocasionalmente me piden ayuda puntual como psiquiatra en algun caso. En este caso tb me contactan por mi experiencia en lactancia

A Habiba le quitan a su niña en la mañana del 30 de mayo. El 1 de junio llega a Fundación Raices, acompañada de una amiga. Ese misma tarde me llaman de Fundación Raices para pedirme ayuda y emito un primer informe. Ese mismo día 1 con mi informe y varios más Habiba interpuso la denuncia en el juzgado.
El tema espinoso es que en España, a diferencia del resto de Europa, para retirar la tutela de un hijo a su madre no es precisa una orden judicial ni siquiera un informe médico. Es un proceso puramente administrativo, que a posteriori se puede recurrir ante la justicia. A Habiba le quitan su niña sin que haya un sólo informe médico en el expediente de retirada. En el expediente sólo hay informes de trabajadores y educadores sociales. Alegan que la madre es agresiva y "puede" tener "inestabilidad mental", sin que haya ningun informe psiquiátrico ni psicológico que lo afirme. Mis sucesivos informes desmienten categóricamente que la madre sufra ninguna enfermedad mental. Alegan que no cuida bien a la niña (por como le alimenta o como duerme o como le viste) sin que haya un informe pediátrico ni nada de malos tratos, y lo argumentan con las afirmaciones que se han visto en el informe de los pediatras. Dicho informe se emite a petición de la defensa de Habiba. Es un peritaje del informe de retirada de la niña, valorando todo lo que en dicho informe se menciona sobre como cuida Habiba a su hija. ¡Viendo las pautas que le dan los educadores yo entiendo que Habiba se muestre hostil o irritable!"

Si tenéis más dudas sobre el caso, os ruego que las planteeis.
En cualquier caso, lo que está fallando aquí es el sistema, que es lo que me parece aún más preocupante del tema.
Saludos cordiales,
Violeta A.

Anónimo dijo...

Hola Violeta, sigo afirmando que en el informe que Ibone adjunta el día 1 de junio al juzgado asegura que "Habiba es una madre estupenda" y que "tiene un vínculo sano con su hija" sin verlas juntas. Por otra parte, Habiba tiene 22 años y si se niega a acudir a un psiquiatra o psicólogo está en su derecho, pues es mayor de edad y ese será el motivo por el que no tiene ningún informe psicológico o psiquiátrico.
No niego que el sistema meta la pata y desgraciadamente existen varios casos, pero creo que aquí no está tan claro.
Me sigue sorprendiendo que Ibone Olza priorizara en su informe la queja de Habiba ("me quitan la niña por no querer dejar de darle la teta") y no obtuviera más información de otras fuentes; lo que me hace suponer que ya estaba predispuesta en contra del IMMF y no actuó de manera objetiva.
Supongo que tod@s queremos ayudar a Habiba y, por supuesto, también a su hija, pero debemos ser sensatos y profesionales para evitar añadir más sufrimiento del que ya han experimentado estas personas.
Por otra parte, me sorprende que se haya recurrido al Defensor del Pueblo y no se haya tenido en cuenta el informe que ha emitido; supongo que porque no les ha dado la razón.
En este informe afirma que se ha respetado los derechos de Habiba y de su hija y que se ha actuado en todo momento procurando el mayor interés del menor y que en ningún momento se ha prohibido la lactancia. Las recomendaciones que hace al IMMF son que: “la madre reciba atención especializada en mujeres maltratadas a fin de que reconozca y acepte su situación de víctima, la supere y esté en condiciones idóneas para hacerse cargo de su hija sin supervisión”.

Anónimo dijo...

Según las palabras que Violeta cita: "Viendo las pautas que le dan los educadores yo entiendo que Habiba se muestre hostil o irritable!", la psiquiatra sí ha considerado factores contextuales (las pautas de los educadores), y no sólo la queja de Habiba. No sé qué fuentes habrá utilizado para contrastar la información, aunque, por la carta de la Comunidad de Madrid mencionada en el artículo de Violeta, creo que probablemente las pautas son erróneas, al menos en lo que a lactancia se refiere, tanto desde el punto de vista profesional (recomendaciones de UNICEF y de la Sociedad Española de Pediatría) como, y por encima de criterios intelectuales, avalados por conocimientos y experiencias, desde los sentimientos y vínculos de afecto entre madre e hija. Obviamente, el haber sufrido malos tratos no convierte a una persona en violenta, aunque, según algún estudio, las privaciones afectivas sí pueden contribuir a generar comportamientos de violencia. Ver el texto de Casilda Rodrigáñez Bustos publicado en el blog Pulpos y medusas, ¡muy interesante!
http://pulposymedusas.blogspot.com/2009/11/la-degeneracion-de-la-raza-humana-por.html
De todas formas, no es fácil regular estas cuestiones, y no es sorprendente que existan conflictos entre informes realizados desde distintos ámbitos profesionales, o incluso discrepancias dentro del mismo ámbito. Supongo que así es la naturaleza de los argumentos racionales. Pero aquí, además de razón y de razones, hay algo mucho más importante en lo que, como afirmaba el anónimo anterior, todos estamos de acuerdo: El bienestar de Habiba y su hija.
Gracias, Violeta.

José Luis Gonzalo Marrodán. dijo...

Quizá desconoczca los procedimientos de la Comunidad de Madrid en la retirada de la guarda y custodia de los menores. Me deja perplejo que esto se pueda conseguir, como así parece en el caso de Habbiba, sólo con los informes de los educadores. Es un equipo de intervención familiar (formado por psicólogos, trabajadores sociales y educadores) los que en mi provincia efectúan una valoración en intervención, precisamente evaluando, entre otros muchos aspectos, el tipo de vínculo formado entre madre e hijo/a. Después, se redactan informes y se orienta el caso hacia capacitación parental (si los padres son y se pueden beneficiar de un programa de trabajo)o hacia otras medidas de protección (acogimientos familiar, residencial...) Y en estos casos los padres biológicos, excepto en casos muy excepcionales, mantienen el vínculo con los niños.

Por otro lado, me gustaría añadir que la competencia parental no sólo depende de la salud mental de los padres sino primordialmente de otras capacidades como lo son la empatía y la propia representación de apego de los padres con respecto a los hijos, que probablemente marcará la manera de tratarles y responder a sus necesidades de manera adecuada o inadecuada e incluso negligente, abusiva, maltratante...

En este sentido, una referencia para todos los profesionales es un reciente libro de Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan "Manual de evaluación de las competencias y la resiliencia parental" donde se describen en qué aspectos radican estas competencias y cómo evaluarlas y fomentarlas.

A mí me gustaría conocer todos los detalles del caso de Habbiba pues parece que recibimos informaciones contradictorias.

Por otro lado, comparto con Violeta la preocupación que suscita la protección a la infancia. Las cosas deben de hacerse bien y de la manera más delicada posible, guiándonos por este leit motiv: "¿Si fuese mi hijo/a, me quedaría tranquilo?" Los niños/as son de todos y a todos nos competen.

Un saludo cordial

José Luis Gonzalo

Ileana dijo...

Oh, Violeta, vengo a ver tu columna cuando ya el caso está resuelto, o por lo menos, Habiba y Alma ya están juntas.

Gracias por tu artículo tan clarificador, por sumarte como especialista, y por dar voz a favor de los niños.

Hoy ya podemos constatar cómo efectivamente se le quitó a la niña "por el morro" sin que hubiera ningún informe médico ni psicológico que justificara la incapacidad de la madre para cuidar de su hija.

Esperemos que esto no vuelva a ocurrir, que el IMMF haya tomado nota, y que alguien decida cambiar el sistema que permite que cosas como estas sucedan.

Gracias! Un abrazo!