lunes 21 de febrero de 2011

¡Pásatelo bien!





Hace años leí un artículo que me marcó. No recuerdo el autor (la memoria no es lo mío) pero su mensaje me caló hondo y me invitó a hacer una de esas reflexiones que se prolongan durante años y que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en uno de los muchos hilos que guían nuestras acciones cotidianas.
Así que para empezar, ya que no recuerdo su nombre, por lo menos quiero agradecer a esta persona lo mucho que me regaló con su bonito artículo.

En el texto el autor hablaba de su infancia y  su juventud y de cómo se sentía un privilegiado porque su madre siempre se despedía de él diciéndole : “pásalo bien” en vez de “ten cuidado” o “portate bien”. El discurso que seguía  venía a decir que lo que le agradecía profundamente a su madre era el hecho de no haberle obligado a crecer con miedo, concretamente con miedo a ser feliz y que esos “pasalo bien” a lo largo de los años los incorporó como parte de sí mismo y que mucho tiempo después, ya maduro, se consideraba una persona con capacidad de afrontar los retos con optimismo. Él pensaba que parte de su actitud ante la vida se la debía a los “pasalo bien” con que su madre regó su infancia.

La actitud y las palabras de esa madre dicen mucho de ella y, además, encierran en sí mismas toda una rebelión contra lo establecido –que el niño nunca intuyó ,pero el adulto sí- y, por encima de todo, una confianza absoluta en el hijo que tenía. Imagino que esas palabras, además, se acompañaron de otros muchos pequeños gestos y tratamientos cotidianos que alimentaron en su hijo lo que más tarde fue una buena autoestima y una actitud ante la vida limpia y valiente.

Cuando uno se despide con un “pasalo bien” , en la puerta del colegio, en casa de la abuelita o en un cumpleaños lleno de niños.. está señalando la posibilidad de disfrute de cualquier experiencia por encima del temor a que al niño le pase algo o “se porte mal”.

De hecho, cuando uno avisa con un “portate bien” parece que estuviera dando por hecho, de manera injustamente profética, que “portarse mal” será el resultado más probable de la jornada. Lo mismo ocurre con el “ten cuidado” o con el mucho peor “haz lo que te digan”.

Y aquí llegamos a otro tema importante, que es la cuestión de cómo los padres muchas veces valoramos a nuestros hijos por sus logros más que por sus procesos y estamos más pendientes de los resultados que del camino que nuestros pequeños recorren para llegar a ellos. Porque a fin de cuentas, ¿qué le deseamos realmente a nuestro hijo cuando se aleja de nosotros rumbo a clase o nos da un abrazo antes de desaparecer tras la puerta de la casa de su mejor amigo? ¿qué esperamos de él, qué objetivo vamos priorizar sobre el resto? ¿su conducta o su vivencia?

“Pasalo bien” es contundente y encierra en sí mismo un punto de partida excelente (“cualquier experiencia puede ser disfrutada”) , una gran confianza en nuestro hijo (“sé que te vas a manejar bien tu solito ahí donde vas”) y la sana elaboración de todos esos temores que inconscientemente le colocamos al niño cada vez que nos separamos de su lado (“algo horrible te puede pasar o algo vas a hacer fatal”.).

Es también una sana crítica contra lo establecido y cuestiona a una sociedad en la que parece que lo único que importa es la frivolidad del correcto desempeño y en el que la diversión sólo está vinculada al ocio y a la desconexión (o a “portarse mal”)… nunca al trabajo, al cumplimiento de los compromisos personales o a las pequeñas rutinas diarias que tan felices pueden llegar a hacernos en realidad.

Incluso más allá de todo eso, refleja además un optimismo brillante, una bella actitud ante la vida  y transmite uno de los mejores mensajes que puede recibir un niño: adelante,  hoy puedes disfrutar, puedes ser feliz,  tienes mi complicidad para pasarlo bien; puedes equivocarte sin temor y todo ello en la confianza de que cuidarás de ti mismo lo mejor que sabes y te comportarás de la mejor manera que puedas.

Es un deseo de felicidad expresado sin reservas... y lo cierto es que no se me ocurre mejor buenaventura. 

Violeta Alcocer.
Ilustración: Patricia Metola. 

15 comentarios:

Curcuma dijo...

¡Cuanto me enseñan tus palabras, Violeta!Gracias.

GLORIA dijo...

Me he emocionado leyendote porque desde mi primera separación de mi hijo cuando le faltaban 2 días para cumplir los 4 meses y yo volvia al trabajo, siempre hago la misma despedida: te quiero, diviertete..... igual que el reencuentro; hola mi amor...te he echado de menos ¿qué tal el día? escucho contestación..... ¿te has divertido?...... No fuí consciente de usar siempre las mismas palabras hasta que llevaba muchos meses usándolas y ahora me has hecho recordar que mis padres cuando ya empezaba a salir de noche siempre me decían: llevas dinero? las llaves? si vas a llegar tarde llama y diviertete......
Está claro que somos un espejo,a veces nos reflejamos y otras nos reflejan...
Saludos y gracias

El caminante del cielo dijo...

Es una actitud buenisima, a ver si entre todos podemos cambiar las actitudes que nos tienen impuestas y convertir este mundo en un mundo mejor.

Yo siempre habia pensado que hay que premiar el acierto y no castigar el error, sino aprender de el, pero esta me la apunto que tambien me gusta ^^.

Felicidades por el blog.

Violeta Alcocer dijo...

Muchisimas gracias a vosotros por seguirme, comprenderme y compartirme!

Mami Milka dijo...

Hola!

Primero permiteme felicitarte por el blog, lo he descubierto hace poco pero me voy leyendo las entradas que puedo y me encanta!

La verdad es que los niños interiorizan muchisimo mas de lo que pensamos, a veces no es lo que les decimos sino incluso como se lo decimos, o lo que nos oyen decir de ellos a otras personas...

No se me habria ocurrido esa frase, mi madre era mas de las del "ten cuidado"... y es verdad que terminas viendo peligro en todas partes, aunque por suerte yo era valiente? y no me dejaba amedrentar...

Lo tendré muy en cuenta con mi peque, pues lo ultimo que quiero es proyectar en ella lo que no me gustó que me hicieran a mi.

Un saludo!

teresavet dijo...

precioso el post, qué verdad eso de que la confianza de los padres hace milagros. Mis padres nunca cuestionaron el que yo pudiera no portarme mal, así que ¡nunca se me ocurrió!

Eva dijo...

Qué gusto leer esto!! Ya que día a día me cuestiono como madre, me recrimino a mí misma lo que hago o lo que no hago, me pregunto constantemente qué es aquello en lo que estoy fallando que no obtengo los resultados deseados, ..., y sin embargo, cada vez que me despido de mis pequeños cuando van a entrar al colegio, les exclamo con voz animada a cada uno de ellos:
" Pásalo bien, ¿vale?"

Carina Sampó, facilitadora de cambios, terapeuta psicodramatica, coach personal dijo...

Gracias Violeta, me ha encantado esta entrada! Que sencillez de palabras y que gran aprendizaje y desarrollo de vida!
yo a mi hija le digo: pasalo lindo, juega mucho y ten cuidado! Procurare ir quitando la ultima frase :)
Con que facilidad podemos trasmitir nuestros miedos y temores! Pensemos en ello y busquemos ese cambio en nuestra actitud. Gracias

etiKeta dijo...

Me has hecho reflexionar sobre lo que le digo a mi hijo cada mañana a despedirme y creo que a partir de ahora será siempre "pasalo bien".y de forma conciente!
Gracias

Anónimo dijo...

Pues una vez en la puerta del instituto presencié una madre que le decía a su hijo de 13 años "Pasatelo bien" y yo que soy profesora pensé que no era precisamente la mejor frase para empezar las clases de la tarde...Pero entiendo lo que expresas y dejaré de decirle a mi niño que se porte bien (porque es un sol y ya lo hace). Gracias por hacerme reflexionar!!!

Cristina dijo...

Qué bonito texto...me ha hecho pensar y me ha alegrado el día. ¡Y qué diferente de lo que he vivido como hija!

Un saludo :)

Rebe dijo...

Me gusta mucho esa reflexion, y me gusta más todavía porque es como despido a mi hija en el cole. No me hebía parado a pensar en todo lo que ello implica pero tienes toda la razón. Gracias

Anónimo dijo...

Sinceramente, me ha parecido precioso. Nunca me había parado a pensar qué era lo que le decía a mi hija al ir al cole y efectivamente, ese "pásatelo bien y juega mucho", creo que viene de bien lejos he algo que yo he escuhado siempre, y además de una persona vitalista y con mucha convicción. Y es ahora con estas sencillas cosas, con las que te das cuenta que tienes tanto que agradecer GRACIAS MAMÁ

pilar dijo...

Buenoooo....que alegría leer este texto...Eso es...precisamente lo uqe les digo yo a mis hijos..."divertios mucho"..."pasadlo bien"...cuando van a cole, a otra casa de un familiar, a inglés...en fin...estoy emocionada por esta coincidencia...

Silvia - Desenredando el hilo rojo dijo...

¡Me encanta! Comparto todas y cada una de tus palabras.