lunes 19 de abril de 2010
La otra cara del embarazo.
Nos venden (y vendemos) una visión edulcorada de la maternidad y la paternidad: pensamos que un embarazo es ese estado ideal de deseo cumplido en el que no hay que preocuparse de nada más que de su buena marcha; un estado en el que la mamá embarazada se sienta en una mecedora a tejer patucos de lana mientras los meses pasan y el papá acaricia la barriga coon interés.O en el mejor de los casos, un estado en el que la mamá podrá continuar con su vida "normal" y "seguir siendo la misma" pese a todo.
Pero no es cierto, por lo menos, no lo segundo, como tampoco es cierto que para criar hijos baste el cariño.
En un embarazo normal va a haber dificultades personales y momentos de tensión y ajuste de los que nadie nos habló hasta ahora.Tanto el embarazo como el parto y la crianza de un hijo son caminos llenos de responsabilidad y nos exigen una capacidad de adaptación y superación constantes, tanto a nivel individual como a nivel de pareja: por eso las personas que somos padres solemos decir que es lo mejor que nos ha pasado en la vida, porque realmente se trata de una oportunidad casi única de crecimiento personal y la gratificación a tanto esfuerzo suele ser igualmente grande.
No es raro que los padres primerizos aterricen antes de lo que esperaban y sin demasiada preparación, en una maternidad y paternidad que se les revela compleja angustiosa, incierta y dura.
Y es que desde el momento del “positivo” comienza un proceso en el cual la madre y el padre, para poder seguir adelante, han de aceptar hechos (físicos y psicológicos) inherentes a su nuevo estado que a veces no les resultan para nada compatibles con la idea previa que tenían de “recibir” al bebé : recibir la barriguita, recibir la sensación de un hijo creciendo dentro de una, ser los protagonistas de un hecho único… sin poner más a cambio que los controles médicos pertinentes, algo de paciencia y mucha ilusión.
¿Y qué se encuentran los papás en vez de eso? Se encuentran con que no sólo no reciben de su futuro hijo, sino que tienen que dar y poner mucho de su parte. Que es el embrión que crece el que tira para sí, el que pide, el que se lleva, el que toma prestado el cuerpo materno para poder llegar a ser y el que exige, desde ya, unos padres preparados para todo, fuertes y capaces.
La primera vivencia cuando una aterriza en esta realidad puede ser de alienación, extrañeza, culpabilidad e incluso rechazo. Y no es raro sentir una profunda tristeza durante los primeros meses del embarazo, porque nada es como una pensaba y los días, en vez de envueltos en ecos primaverales, se pasan vomitando, mareada, insomne, llorosa y atrapada en el propio deseo que se hizo realidad.
Así atraviesan muchos padres su primer embarazo (entre risas y lágrimas) y así van aprendiendo las primeras lecciones de la paternidad. Aprendiendo lo que es la tolerancia al malestar físico. Aprendiendo lo que es dejar de ser uno mismo lo más importante y a convivir con la presencia interna de un “otro” , su hijo, para siempre. Adaptándose a manejar lo imprevisible, lo nuevo.. a bucear en lo totalmente desconocido.
Y es que para recibir sonrisas, muslos regordetes, dientecitos que asoman y manitas que abrazan nuestro dedo.. primero hay que dar, aceptar y cambiar nuestra antigua piel por una nueva piel: más resistente, más generosa, más animal. Y es que si no hay transformación no hay vida, no hay maternidad ni paternidad reales, no hay posibilidad de incluir un hijo en nuestras vidas y no hay posibilidad de desarrollo para el niño que vamos a criar.
No prentendo dar una visión negativa del embarazo, sino una visión realista y adulta. Una visión madura y sin pausa para la publicidad. Y una visión también serena, porque no pretendo alarmar a nadie sino más bien poner las cosas en su sitio: el embarazo, parto y postparto son procesos intensos, mágicos y maravillosos, pero no siempre amables. Tampoco quiero culpabilizar: practicamente todos los que somos padres y madres hemos pasado por algo igual o parecido en algún momento, porque paternidad y cambio son dos palabras intrínsecamente relacionadas y nadie nace (ni trae al mundo) sabiendo.
Por eso, ahora y durante el resto de nuestra vida como padres, es necesario hacer un ajuste constante entre las expectativas personales y la realidad. Y digo que es necesario porque precisamente en ese ajuste de expectativas reside la posibilidad de disfrutar con lo que uno está viviendo, aunque a estas alturas ya podemos imaginar que disfrutar no debe siempre tomarse en sentido literal, sino más bien como la satisfacción de fondo que obtenemos cuando nos involucramos profundamente con lo que vivimos. A eso es a lo que llaman plenitud.
Violeta Alcocer.
Ilustración: Yamila Llanir.
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10 comentarios:
Muchísimas gracias por este artículo. Como madre, creo realmente necesario desmitificar tanto el embarazo como la maternidad/paternidad. Es un tema tabú hablar de la parte "menos dulce" de estas hermosas vivencias, pero existen. Agradecería un artículo sobre las dificultades, miedos, cambios, frustraciones, cambios en la relación de pareja,... que surgen al tener un hijo. Mil gracias.
Buenisimo el articulo...es imprescindible que los futuros padres afronten el embarazo y la paternidad sabiendo realmente a lo que se enfrentan. Como bien dices, es lo mas maravilloso del mundo, pero si tienes una vision "de cuento de hadas", te puedes llegar a sentir angustiado y no vivirlo con plenitud.
Saludos y enhorabuena por tu blog.
Hace mes y medio que dí a luz a mi segundo hijo, desde entonces no tengo en mi vida nada que no sea relacionado con ellos. Precisamente estos días me siento un poco sobrepasada por esta intensa dedicación a ellos. Sé que es así, que un recién nacido necesita permanentemente a su madre (y la madre a su bebé, por cierto) pero es verdad que las cosas no siempre son tan color de rosa como nos gustaría. Ser madre es lo mejor que me ha pasado nunca, es lo más importante que haré en la vida y quiero hacerlo bien pero debo ir ajustando mis expectativas a la realidad como bien se comenta en el artículo además de intentar disfrutarlo... aunque no sea en el sentido literal de la palabra. Esta lectura me ha ayudado mucho aunque mi embarazo acabe de pasar.
Tan cierto...
Estoy embarazada de 5 meses de una niña. Llevo deseando este embarazo desde hace un par de años que mi reloj biológico empezó a recordarme la maternidad, pero lo cierto es que no ha sido planeado, y al principio, fue duro aceptar que de buenas a primeras tu vida había cambiado, y nunca jamás volvería a ser igual.
Algún que otro "manchado" al principio, y 2 días de angustia porque la bebé parecía tener "Down" han sido más que suficientes para que esta mamá primeriza se diera cuenta de que no todo es tan bonito como prometían mis ensoñaciones. El miedo a que no nazca sana, ni en un parto respetado hacen el resto día tras día. Miedo a que rechace el pecho, a que el hospital público que me corresponde no respete mi plan de parto, a que mi relación de pareja no sea lo suficientemente fuerte como para seguir adelante... todos los días hay algo por lo que preocuparse!
Muchas gracias por compartir tus experiencias. Un abrazo
Muy buena tu entrada.
Yo he escrito varias veces en mi blog sobre este tema y lo malo que es tener altas expectativas sobre lo idílico que será el embarazo. Para mi desde luego no lo fue y creo que, como tu dices, es mejor afrontarlo desde la realidad y la madurez.
Hola, me gusta mucho este blog. Yo he iniciado uno y te he puesto en mis links. Saludos.
buenísimo ! y cuando se espera el tercero con dos niños homeschoolers de 6 y 4 años ni te cuento!!
cuando me preguntan cómo estoy y yo ( que estoy espantosa y dolorida) digo " muy bien" porque si digo "estoy pa que me den por cu** !" encima dicen que "de qué me quejo!!" jajaj
ser madre es hermoso, pero es difícil, cuando están dentro y cuando estan fuera.
muy buen artículo! 1saludo
Hola Violeta
Fantastico tu blog! soy nueva por aqui pero ahora que lo conozco me pasare con frecuencia. soy mama de 2 niñas, una de casi 4 y otra de 19 días.
Te invito a visitar mi blog, quizás podamso intercambiar ideas. Espero que te guste y verte por allí. Gracias por toda la inforamción que compartes en este bellisimo espacio.
http://naskendi.blogspot.com/
Carina
Gracias, me ha encantado. Porque estoy llorando? Por el recuerdo de ese positivo, por la primera vez que vi latir su corazon, la primera vez que le senti...O por ese mal pensamiento que tuve: "En que me he metido, con lo bien que estabamos..."
Ahora con mi hijo de 13 meses, no concibo el estar sin él. Hace poco hicimos una escapada mi marido y yo, y bueno, yo en silencio me acordaba del peque, pero me hizo llorar mi marido, estando en una terracita y sin venir a cuento me dijo: Le hecho de menos.
Muchas gracias por tu aporte. Debería ser de lectura obligada para todos aquellos que quieran ser padres. Vamos animados a que la maternidadad es muy bonita (que lo es) pero no nos hacemos a la idea que el cambio en nuestras vidas es de 180º y que estaremos ya para siempre pendientes de otra personita y que nosotros pasamos a un segundo plano.
La maternidad es una labor puramente altruista.
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