BIENVENIDOS

Dicen que nuestros hijos son nuestra viva imagen. A través de ellos nos miramos a nosotros mismos y sobre ellos proyectamos nuestros deseos, nuestras frustraciones, nuestras ilusiones y sueños. Los convertimos, sin darnos cuenta, en nuestro reflejo, como si mirásemos un espejo que siempre nos devuelve la misma imagen: la nuestra, con nuestros valores, nuestras creencias, nuestros sentimientos, nuestra forma de ver el mundo.

¿Qué sucedería si dejásemos de hacerlo? ¿Si dejásemos de mirarnos a nosotros mismos para verlos a ellos, los hijos e hijas que hemos traído al mundo? ¿Qué sucedería si hiciéramos un esfuerzo por comprender su realidad, sus afectos, su alegría y su dolor y lo hiciéramos desde ellos, no desde nosotros?

¿Qué ocurre cuando una madre y un padre atraviesan el espejo?
Os invito a comprobarlo a través de la lectura de estos textos, reflexiones y algunos cuentos.

viernes 17 de octubre de 2008

El final del puerperio y el nacimiento del yo.


El puerperio es la etapa que se sucede al parto. Esta etapa tiene unas características propias, únicas en la vida de las mujeres y que sólo pueden tener lugar, en toda su magnitud emocional y fisiológica, tras un alumbramiento. Durante el puerperio, todo el organismo de la madre la predispone a integrarse en y con el funcionamiento físico y mental del recién nacido.

Cuando el bebé nace, la madre entra en un estado muy peculiar (gracias a las hormonas que circulan por su cuerpo tras el parto y que precisamente están ahí para ese fin), un estado de conciencia bastante alterado en el que la percepción del tiempo es relativa, la percepción del propio cuerpo y necesidades se transforman y la atención es selectiva (por supuesto selectiva hacia el bebé).

Este estado que llamamos puerperio es evidente en los momentos y meses inmediatamente posteriores al parto, pero yo personalmente comparto con L.Gutman la idea de que se alarga hasta el momento en que el bebé es capaz de percibirse a sí mismo como una persona separada de la madre, es decir en torno a los dos años (meses arriba, meses abajo). Quizá podemos hablar de un puerperio inmediato y un puerperio “extenso”, como una onda expansiva que permanece, una goma que se alarga tanto como nuestros bebés tiran de ella… hasta que llega el momento de reemplazar esa por otra.

Desde que nace y hasta ese momento en torno a los dos años (insisto, meses arriba, meses abajo) , el bebé “existe” , es decir, “es” gracias al ingreso y la participación del territorio emocional de un otro, idealmente su madre.

Este mecanismo es un poco complejo de entender, pero en su base se encuentran las teorías sobre el apego desarrolladas por muy diferentes autores (Bowlby, Ainsworth, Yarrow, Aizpuru, etc..) y por supuesto la vivencia de todas aquellas madres y padres sensibles a las transformaciones que se experimentan en los vínculos con sus hijos desde el nacimiento hasta que se convierten en niños.

Hasta ese momento, el hecho de que el bebé no tenga aún una noción concreta del “yo”, mantiene a la madre prendida en la entrega puerperal: asumiendose a sí misma como un universo entero para su hijo, ofreciéndole su estructura y su capacidad integradora y difícilmente conectada con nada que quede fuera de esa relación o que no pase a través de la misma.

Al igual que el bebé comprende el mundo a través de la madre, ella conecta con lo real a través del hijo que aún está prendido de ella.

Por eso, el hecho de no “abandonar” a ese bebé simbólicamente, es decir el permanecer en conexión y trabajando en el establecimiento de vínculos sanos, determina el éxito en la transición de bebé a niño y le proporciona la seguridad y la integridad que necesita para que nazca un “si mismo” cimentado sobre una sólida base. Lo contrario se traduce en diferentes trastornos del apego o, lo que es igual, en una dificultad constitucional para establecer vínculos nutritivos con el entorno.

Si todo va bien, es decir si el bebé crece con una participación real en el campo emocional materno (y paterno por extensión), si cuenta con una madre continente y empática y con un padre que integra y acoge, alrededor de los dos años sucederá uno de los hechos a mi entender más mágicos de la vida psiquica del ser humano, que es el nacimiento del “yo”.

Y es en ese momento cuando los hilos invisibles que unían a madre e hijo se transforman.

Es fácil saber cuando sucede este cambio, porque por lo general los pequeños se abren al mundo espontáneamente, como flores, buscando y permitiendo el establecimiento de nuevas relaciones y experiencias fuera del ámbito materno.

Este momento, de cambio a niveles muy profundos, requiere y exige de nuevo un ajuste por parte de la madre y del padre, que se enfrentan a nuevos retos.

Por una parte, la madre experimenta un retorno (paulatino) a lo real. Como si despertara de un sueño, terminara un largo viaje, concluyera una etapa… las gotas de lo real van cayendo sobre ella e invitándola a volver la mirada hacia algunos aspectos de su mundo, su existencia, que hasta ahora permanecían casi dormidos:

- La soledad (esa que es intrinseca a la existencia), pues así como aprendimos a tolerar que otro ser humano (nuestro hijo) anidara en nuestro cuerpo primero y después en nuestra emoción… deberemos aprender a dejarle volar cuando lo necesite y comprender que puede amar, recibir y darse también a otras personas que no somos nosotros. *

- A la realidad de la pareja que ahora puede volver a mirarse de frente y descubrir cuántos conflictos quedan pendientes, cuánto han crecido y cuánto han cambiado en el proceso… puede suceder que en este momento sobrevenga una crisis en la pareja, pues la salida “a la luz” de esa mamá que hasta ahora permanecía buceando en los planos más profundos de la maternidad, les enfrenta a ambos al reto de volver a dibujarse a sí mismos, renovar acuerdos, desechar recursos que ya no funcionan y, sobre todo, reencontrarse, re-conectar, en muchos sentidos (incluso físico y sexual), después de tanto tiempo.

- A sus deseos y necesidades hasta ahora en un segundo plano y ahora quizá dolorosamente más conscientes. Se impone la búsqueda de un nuevo equilibrio, entre el deseo propio que renace y el niño que tenemos (con sus nuevas necesidades de nosotras) de nuevos códigos, nuevos compromisos. A veces, en este momento aflora de nuevo el deseo de otro hijo.

Se inaugura, en definitiva, una nueva manera de “estar” con ese bebé que ahora va camino de ser niño y al tiempo, una nueva manera de estar consigo misma , un nuevo lugar en el mundo.

*Os copio el poema del libanés Khalil Gibran, que me parece precioso para comprender un planteamiento que nunca deberíamos abandonar :

Nuestros hijos no son nuestros hijos,
son los hijos y las hijas de la vida que se llama a sí misma.
Vienen a través de nosotros, pero no de nosotros.
Y aunque viven con nosotros, no nos pertenecen.
Podemos darles nuestro amor,
pero no nuestros pensamientos,
pues tienen sus propios pensamientos.
Podemos acoger sus cuerpos, pero no sus almas,
porque sus almas viven en la mansión del mañana,
que ni aún en sueños podemos visitar.
Podemos esforzarnos en ser como ellos,
pero no intentar hacerlos como nosotros,
porque la vida no da marcha atrás,
ni se detiene en el ayer.
Somos los arcos que disparan a nuestros hijos,
como flechas vivas.
Que la tensión de la mano del arquero sea para la alegría


Violeta Alcocer.
Ilustración: Patricia Metola.

lunes 6 de octubre de 2008

Un sueño hecho realidad...

Madrid, España, Octubre 2008.-

La Asociación Española pro-crianza con apego Criar con el Corazón lanza su revista en formato digital "CRIAR" . Este primer número, un monográfico de 130 páginas sobre "El Apego", estará disponible al público en general el dia 5 de Octubre, como celebración del Dia de la Lactancia Materna .

Esta publicación será un importante documento de consulta para padres y especialistas, con interesantes artículos de renombrados psicólogos, pedagogos, psiquiatras, sociólogos, doulas y asesoras de lactancia, entre los que mencionamos a Yolanda González, Ibone Olza, Helena Herrero, Mar Jimenez, Violeta Alcocer, Nuria Otero, Paca Moya, Ana Sánchez y muchos otros.

Tambien se ha contado con la ayuda de otras Asociaciones como El Parto es Nuestro, Proyecto Materna, Kanguras, Lactando (Murcia), Amamanta (Valencia), Amamantar (Asturias), Colectivo La Leche (Sevilla) y con la de empresas como Omio&mio, Libreria el Papiro y Jugarijugar.

Esta revista es gratuita, y podrá accederse a ella mediante el portal de la asociación y en diversos portales y asociaciones en España, México, Argentina y otros paises, todos ellos dedicados a la difusión de la crianza con apego, lactancia y parto respetado.

Se pretende lograr una publicación con un enorme respaldo científico en sus artículos, pero también con toda la experiencia y emoción de las familias comprometidas en la crianza con apego, que de este modo intentan acercarse a otros padres y madres que deseen aprender y compartir este camino.

Para mas información pueden comunicarse con:

Mireia Martin, Directora de la revista "CRIAR"
asociacion@criarconelcorazon.org
626 364728

Criar con el Corazón, Asociacion para una Crianza con Apego, Respeto y Empatía se crea en el 2005 y desde entonces realiza diferentes actividades dirigidas a las familias tanto de forma virtual como presencial. Los objetivos de la Asociación Criar con el Corazón son la defensa de un parto respetado, de la lactancia materna y de una crianza y educación que respeten las necesidades emocionales de los niños y sus ritmos madurativos.

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A título personal me gustaría añadir algo importante, y es que la totalidad de la revista está hecha de forma totalmente altruista por todos los que hemos colaborado en ella.
Todos, directores, redactores, maquetadores, correctores, fotógrafos, etc... hemos colaborado en el nacimiento de este primer número con la esperanza y la ilusión que nos une a todos en nuestro camino, que es difundir los principios de una crianza basada en el apego como germen de un futuro mejor. Creemos en ello firmemente y por eso hemos puesto nuestro tiempo, nuestro esfuerzo y por supuesto nuestro corazón en este trabajo.
Los ideales no se compran ni venden... los ideales se trasmiten y se comparten. Por este motivo y con este espíritu, os invito a todos a leer, disfrutar y compartir con quien queráis este magnífico primer número, que estará colgado de forma permanente en este blog.

Violeta Alcocer.

sábado 4 de octubre de 2008

Madres Adolescentes, cadena cuatro.

Hacer un "show" amarillista y perverso como este, utilizando menores de edad (que lo son, tanto las madres como los hijos) para lucrarse a costa de audiencias ávidas de padecimiento ajeno me parece tan inmoral que me asusta. Los métodos empleados por las supuestas profesionales que intervienen (yo diría interrumpen) en las relaciones madre-hijo son arcaicos, dañinos y carentes por completo de la información básica que todo psicólogo infantil o profesional de la crianza debería tener sobre las necesidades y el desarrollo del bebé y la madre puerpera.
Diversas Asociaciones que trabajan por el bienestar de los bebés, los niños y sus padres, están pidiendo la retirada del programa . Me uno plenamente a su manifiesto, que transcribo más abajo, pues considero que la falta de respeto, rigor y seriedad del mismo son de juzgado de guardia.


NOTA DE PRENSA
Deseamos expresar el malestar y preocupación que sentimos tras la emisión el pasado Viernes 26 de Septiembre del programa "Madres Adolescentes" en la cadena de televisión Cuatro.

Respetamos la libertad de cada madre de tomar las decisiones que crea adecuadas en relación con la crianza de sus hijos, pero lo ideal sería que esas decisiones fueran tomadas en base a una información adecuada, completa y veraz.

En el citado programa se ha dado información incorrecta o incompleta sobre diversos aspectos de la crianza.

La lactancia materna a demanda nunca se podría realizar con un reloj en la mano, pues consiste exactamente en que la madre amamante a su bebé cuando él quiera y las tomas durarán lo que él necesite. Y por supuesto, no hay un periodo mínimo de tiempo entre toma y toma.

Controlar la duración y frecuencia de las tomas contraviene las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEPED), que indica, expresamente:

El tiempo que cada bebé necesita para completar una toma es diferente para cada bebé y cada madre y también varía según la edad del bebé y de una toma a otra. Además, la composición de la leche no es igual al principio y al final de la toma, ni en los primeros días de vida o cuando el bebé tiene 6 meses. La leche del principio es más aguada pero contiene la mayor parte de las proteínas y azúcares; la leche del final de la toma es menos abundante pero tiene más calorías (el contenido en grasa y vitaminas es mayor). Tanto el número de tomas que el niño realiza al día, como el tiempo que invierte en cada una, es muy variable por tanto y no hay que establecer reglas fijas. Es mejor ofrecer el pecho “a demanda”. Un niño puede desear mamar a los 15 minutos de haber realizado una toma o por el contrario tardar más de4 horas en pedir la siguiente, aunque al principio, durante los primeros 15 ó 20 días de vida, es conveniente intentar que el niño haga al menos unas 8 tomas en 24 horas. Tampoco es aconsejable que la madre o quienes la acompañan limiten la duración de cada toma, el bebé es el único que sabe cuándo se ha quedado satisfecho y para ello es importante que haya tomado la leche del final de la toma. Lo ideal es que la toma dure hasta que sea el niño quien se suelte espontáneamente del pecho.(...). Aunque el niño tome el pecho muy a menudo o permanezca mucho tiempo agarrado en cada toma, ello no tiene porqué facilitar la aparición de grietas en el pezón si la posición y el agarre del niño son correctos


La afirmación que se hizo en el programa de que "es bueno que se oiga llorar al bebé porque así reconoce su voz y aprende antes a hablar" no está basada en ninguna evidencia científica conocida. Sin embargo numerosos estudios como los de Margot Sunderland (Directora de Educación y Entrenamiento del centro de salud Mental Infantil en Londres) demuestran que dejar llorar a los niños durante periodos prolongados tiene consecuencias negativas que quizás no se manifiesten a corto plazo pero puede dejar secuelas como depresión, violencia, baja autoestima, síndrome de estrés postraumático, indefensión aprendida y necesidad de auto consolarse con drogas, alcohol u otras sustancias.


En cuanto a las madres, se merecen el mismo respeto que los niños. Creemos que el lugar donde debe estar una madre puérpera y su bebé es en su entorno familiar. Y el trabajo de apoyo que pretende realizar el programa, podría hacerlo mucho mejor ayudando y trabajando con la familia al mismo tiempo que con la madre y su bebé, ya que al terminar el programa, las madres deberán volver a sus casas donde ellas y sus bebés volverán a sufrir un proceso de adaptación al entorno.

El puerperio es el período que inmediatamente sigue al parto, usualmente 6-8 semanas, para que el cuerpo materno -incluyendo las hormonas y el aparato reproductor femenino- vuelvan a las condiciones pre-gestacionales, aminorando las características adquiridas durante el embarazo. En el puerperio también se incluye el período de las primeras 2 horas después del parto, que recibe el nombre de postparto.

Durante este período de transición biológica, el recién nacido pasa a su vez por un estadio de adaptación extrauterina, una de las transiciones fisiológicas de mayor repercusión hasta la muerte, por ello es muy importante el contacto con la madre, mejor si es piel con piel, después de nueve meses en su interior el bebé sale a un ambiente hostil y su mayor consuelo es el calor y el olor que le proporciona su madre.

Según Laura Gutman (Psicóloga y Terapeuta familiar) los primeros días de la mamá con su bebé son especiales, se mezclan sentimientos de intensa alegría y gozo, con total desosiego, agotamiento y angustia.

Una mujer puérpera no debería estar mucho tiempo sola. Necesita asistencia, compañía y disponibilidad de otra persona que no interfiera ni haga abuso de autoridad, que no juzgue ni se entrometa, pero que esté presente.


Por último lugar, quisiéramos recalcar que estas chicas, por ser adolescentes, no son menos madres ni peores madres que otras de más edad. Lo único que cambian son sus circunstancias personales: la pareja, la vivienda, los estudios, etc. Están siendo sometidas al prejuicio de que por ser jóvenes no son capaces de ocuparse de sus hijos, cuando, en lo fundamental, tienen los mismos problemas, dudas y miedos que cualquier otra madre primeriza.


Por todos estos motivos, exigimos a la cadena Cuatro que revise los contenidos de este programa, consulte con verdaderos expertos en los temas tratados y se plantee seriamente la retirada del mismo.