BIENVENIDOS

Dicen que nuestros hijos son nuestra viva imagen. A través de ellos nos miramos a nosotros mismos y sobre ellos proyectamos nuestros deseos, nuestras frustraciones, nuestras ilusiones y sueños. Los convertimos, sin darnos cuenta, en nuestro reflejo, como si mirásemos un espejo que siempre nos devuelve la misma imagen: la nuestra, con nuestros valores, nuestras creencias, nuestros sentimientos, nuestra forma de ver el mundo.

¿Qué sucedería si dejásemos de hacerlo? ¿Si dejásemos de mirarnos a nosotros mismos para verlos a ellos, los hijos e hijas que hemos traído al mundo? ¿Qué sucedería si hiciéramos un esfuerzo por comprender su realidad, sus afectos, su alegría y su dolor y lo hiciéramos desde ellos, no desde nosotros?

¿Qué ocurre cuando una madre y un padre atraviesan el espejo?
Os invito a comprobarlo a través de la lectura de estos textos, reflexiones y algunos cuentos.

martes 26 de agosto de 2008

Tomar Decisiones


Los niños comienzan a mostrar sus deseos de independencia desde muy pronto… quieren hacer las cosas a su manera, tienen preferencias ( a la hora de las comidas, las lecturas, la música…) y empiezan a querer tomar sus propias decisiones acerca de infinidad de aspectos. Y algunos papás, acostumbrados hasta ahora a satisfacer personalmente todas las necesidades de sus pequeños y “controlar” sus vidas en todo momento, se encuentran en una situación incómoda cuando ven que ahora sus retoños quieren decidir por sí mismos qué zapatos ponerse o a qué amiguito invitar a casa a merendar. ¿No es demasiado pequeño para tomar decisiones? ¿No se convertirá en un caprichoso? ¿Hay que dejarle decidir sobre cualquier cosa?

Ya desde niños la vida nos da la oportunidad de ir escogiendo y aprendiendo de nuestras experiencias. Por eso, es labor de los padres el dejar que los peques comiencen a asumir ciertas responsabilidades pero dándoles la ayuda y dirección necesarias para que estas primeras decisiones sean la base de futuros aciertos personales.


No sólo es aconsejable, sino que es de lo más deseable, que los niños puedan manifestar sus deseos y obrar como crean más conveniente en multitud de ocasiones. Muchos papás piensan que sus hijos no están preparados para tomar decisiones, pero eso es porque nunca les han dado una oportunidad; así que si nunca hemos dejado a nuestro hijo decidir, hagamos la prueba: seguro que nos sorprende y descubrimos que nuestro pequeñin es más capaz de lo que pensábamos.

Y es que animarles a decidir por sí mismos fomenta su lado más responsable y organizado. La razón es sencilla: nuestros hijos se esforzarán mucho más en tomar las decisiones adecuadas si sienten que confiamos en ellos y que esperamos de ellos que lo hagan bien (recordemos que para ellos nuestra aprobación es importantísima); Y si confiamos en su criterio, también se sentirán queridos y capaces (incluso aunque a veces se equivoquen), lo que contribuye a que la imagen que tienen de sí mismos y su propia estima sea bastante más positiva que si andamos todo el día diciéndoles lo que tienen que hacer.

¿Y si se equivocan a menudo? Pues en realidad, no pasa nada. De hecho, hay una frase de adultos que dice algo así como “la pata que se mete se saca”… de modo que podemos empezar a aplicar el cuento con nuestros hijos, tolerar los fallos (que nosotros también nos equivocamos) y enseñarles que de las decisiones poco acertadas también tienen que aprender. Lo importante es que se den cuenta de que nos encanta que empiecen a pensar por ellos mismos (porque lo harán si les dejamos) y que entendemos que al principio se van a equivocar (¿quién no se ha equivocado los primeros días en un puesto de trabajo nuevo?).

¿Cómo enseñarles/ayudarles?:

Tomar decisiones en familia: tomar decisiones es una habilidad que se aprende en familia, es decir, en casa. Dejar participar al pequeño en las decisiones familiares es un buen comienzo. También comentar en voz alta cuando nosotros mismos tomamos una decisión servirá a los pequeños para observar el proceso que seguimos ante una disyuntiva.

Enseñarles a resolver problemas: por ejemplo, en vez de darles siempre la respuesta a sus preguntas (mamá, ¿qué zapatos me pongo hoy?) podemos guiarles y “responder con otra pregunta” ( pues si hoy hace frío, ¿qué zapatos crees que serán los mejores?).


Darles opciones para que escojan: A la hora de ofrecerle opciones, tenemos que tener en cuenta que éstas deben ser adecuadas a su edad, es decir, que debemos ofrecerles alternativas sencillas (por ejemplo, nosotros podemos decidir quedarnos en casa porque fuera está lloviendo mucho, pero le podemos dar a elegir, jugar , preparar juntos una merienda o alguna actividad que él sugiera).

Proporcionar estructura: para poder decidir acertadamente, los niños necesitan en sus vidas que las cosas sean previsibles y que las consecuencias de sus actos se integren en un sistema coherente. Es decir, necesitan saber qué normas de convivencia hay en casa, qué normas hay fuera de ella, cuáles son los valores compartidos en la sociedad y otros tantos referentes que le ayudarán a saber escoger en un momento dado.

Tolerar y permitir fallos y equivocaciones. Nadie es perfecto, y ningún padre debería esperar que su hijo lo sea. Transformar las equivocaciones en lecciones aprendidas (en vez de andar siempre con el “te lo dije..”) es el mejor recurso para que los pequeños sigan intentándolo. Asumir ciertos riesgos y fallar es parte del aprendizaje, y los pequeños no pueden aprender a manejar equivocaciones y frustraciones sin haberlas experimentado por ellos mismos.

Estar ahí cuando lo necesiten. Está claro que aunque parezca que ya son capaces de hacer muchas cosas por sí mismos, en ocasiones no sólo se equivocan y se sienten fatal, sino que a veces se quedan bloqueados y necesitan que volvamos a dirigir un poco sus vidas. El peso de la responsabilidad a veces es demasiado para estos pequeños campeones….y nuestra misión es estar ahí siempre disponibles para lo que necesiten.

Algunos ejemplos y su solución:

Pablo quiere llevarse al colegio un camión que le acaban de regalar por su cumpleaños, pero las normas del cole son muy estrictas al respecto y ningún niño puede llevar juguetes de casa a la clase. Después de recordarle las normas del cole y ofrecerle una alternativa (puede llevarse otro regalo: unos zapatos muy chulos), Pablo insiste en que quiere llevarse el camión.

A veces, aunque sepamos que el pequeño está tomando una mala decisión, es mejor dejar que se de cuenta por sí mismo del error. Si Pablo se lleva el camión al colegio, seguramente la profesora se lo retire y no se lo devuelva hasta la hora de volver a casa. Con la experiencia, Pablo aprenderá que la próxima vez deberá tomar su decisión teniendo en cuenta las normas del cole, aunque no las compartamos.

Los papás de Luis están desconcertados porque éste se ha hecho muy amigo de un pequeño cuya familia no les cae muy bien. La cuestión es que ellos prefierirían que Luis jugara con los hijos de sus amigos, aunque estos son más mayores y no le hacen mucho caso.

Las necesidades sociales de los niños son muy importantes en el desarrollo de una autoimagen saludable. Y precisamente a estas edades es cuando menos debería preocuparnos la elección de los amigos de nuestros hijos, sino más bien el hecho de que aprendan a compartir, a jugar en grupo y también a conocer niños que provengan de familias diferentes a la nuestra. Lo ideal es dejarles decidir (o escoger) sobre sus amistades , nos sorprenderá lo poco prejuiciosos que son los niños.

Marta lleva toda la semana negándose a comer lo que se le ofrece, pero cuando se le pregunta qué es lo que quiere, no sabe qué decir. Su madre ya no sabe que hacer y piensa que Marta debería comer lo que se le pone en el plato o se convertirá en una caprichosa.

En realidad, lo que Marta está pidiendo es que la den a elegir. Está claro que Marta no puede decidir todavía qué menú es más saludable para ella o qué tipo de hidratos de carbono debe de contener su dieta, pero lo que sí puede hacer (y en realidad es lo que necesita) es elegir entre varias alternativas. Es la ocasión de dejar que Marta muestre sus gustos de “gourmet” a papá y mamá, ofreciéndole varias alternativas que le gusten (¿qué prefieres hoy, tortilla de zanahorias o pasta con calabacín y pollo?) y dejando que sea ella quien decida lo que más le apetezca.


Violeta Alcocer para Ser Padres Hoy (copyright)
Ilustración: Elena Ferrer.