
Había una vez una rana que siempre estaba muy contenta y feliz. Tan alegre estaba siempre, que iba dando saltos a todas partes. A veces daba saltos pequeños (así, boing, boing, boing..) y otras veces daba saltos muy grandes (así, booooing, booooing, booooooing!). Pasara lo que pasara, la rana siempre estaba saltando y moviéndose.
Por eso, todo el mundo la llamaba
Había una vez también un mimito, que es un animalito parecido a un osito, a un gatito y a un conejito, que siempre tenía sueño. Por la mañana tenía un poquito de sueño, por la tarde tenía bastante sueño y por la noche tenía muuuucho sueño, el sueño más grande y pesado que te puedas imaginar. Un sueño más grande que un elefante.
Por eso, al mimito todo el mundo le llamaba Mimito Dormilón.
Resulta que
Pero un día, tuvieron un problema. Un gran problema. Un problema gigante: ¡¡¡se hizo de noche!!! En realidad era una noche muy cortita, como todas las noches, pero esto sólo lo sabía el Mimito Dormilón, que tenía, como siempre muuucho sueño. Mimito le propuso a Ranita el mejor plan que se le ocurrió para pasar la noche:
- Ranita, mira, es de noche. Las estrellas están todas encendidas y la luna nos sonríe. ¿No crees que ya va siendo hora de meternos en la camita y dormir hasta mañana? Hemos estado jugando todo el día!-
Pero
- Ranita- insistió el Mimito- por favor, vamos a dormir, tengo mucho sueño, hemos jugado mucho y necesito descansar un ratito!-
- Pero Mimito, es que yo tengo los ojos muy abiertos! Mira, mira.. – le dijo abriendo mucho sus ojos de rana- me siento muy despierta y con ganas de seguir descubriendo cosas!...-
Pero como
- Oye, Mimito. ¿Por qué no me ayudas a tener sueño? Tu que siempre estás cansadito y medio dormido seguro que sabes contarme qué tengo que hacer para encontrar el sueño!-
Al Mimito Dormilón le pareció estupenda la idea.
Así que se puso a pensar y pensar y pensar y pensar… hasta que casi se queda dormido de pensar! Pero como tenía que ayudar a
- Ranita, vamos a meternos juntos en la camita y te voy a cantar una canción que te va a dar mucho sueño, ya verás-
El Mimito y
- Es una nana- le dijo el Mimito a
Pero pasado un ratito muy pequeño,
-¡No funciona!- Le dijo a su amigo.
- Vale, vale, no te preocupes- respondió Mimito- tengo otros planes. Tu vuelve a tumbarte aquí a mi lado, que ahora te voy a contar un cuento que seguro segurísimo que te da mucho sueño-
Y Mimito empezó a contar un cuento maravilloso sobre magos y ratones y qué se yo… Estuvo mucho rato hablando así muy bajito… pero la historia que contaba era tan interesante que
-Mimito- le dijo a su amigo- esto del cuento tampoco funciona, no tengo sueño.-
Mimito empezaba a estar ya realmente cansado y un poco harto de su amiga
-Ranita!- le dijo muy contento a su amiga- ya sé lo que tienes que hacer para encontrar el sueño-
-¿Qué es, qué es?- preguntó
- No preguntes- dijo el Mimito- tu sólo cierra los ojos, ponte muy cerquita de mi y pon tus manitas abrazando las mías.
Así lo hizo
- Mimito, estoy sintiendo sueño.. – Le dijo
- Shhhh – dijo el Mimito- si cerramos los ojos y nos damos cariñitos, el sueño vendrá a ayudarnos a dormir. Hoy hemos jugado mucho y tú has saltado todo el día, ahora estás cansadita y el sueño cariñoso te ayudará a dormir. Mañana volveremos a jugar.-
El Mimito Dormilón miró a su amiga y se sintió feliz y satisfecho de haberla podido ayudar.
¡¡Ahora él también podía dormir!!... así que cerró los ojitos y acunado por el calorcito de su amigo y la mirada de la luna se quedó también dormido.
Ambos amigos habían aprendido una estupenda lección: que no se puede obligar a nadie a dormir y que para que el sueño venga a visitarnos, solo hace falta un poco de cariño y el calorcito de alguien a quien quieres mucho.
Ilustración: Mageak Ann


1 comentarios:
Siempre es un placer leerte, y este cuento, simplemente, ¡¡¡me ha encantado!!!
Sigue siendo una referencia para todos los que te seguimos.
Publicar un comentario en la entrada